La capacitación y los procesos solidarios, es un tema nos resulta particularmente atractivo no solo por la gran variedad de conexiones e interrelaciones que el mismo tiene con una amplia gama de actividades humanas, sino porque además parece invitar en forma natural a incursionar en diversos campos experimentales para observar lo que en los mismos acontece, así como reflexionar sobre las observaciones colectadas en cada caso particular para poder emplearlas posteriormente como insumos de valía en posteriores tareas de investigación que puedan realizarse al respecto.

A duras penas entendí (tengo más de 3 mil libros, sin contar los que ya he leído) que, en cualquier ciencia leer extensivamente puede tornar a alguien en un erudito, pero solamente el contacto con la realidad transforma la teoría en conocimiento y permite al ser obtener el saber.

Sin que se desconozcan los aportes realizados en las últimas décadas por investigadores del área pedagógica y el redescubrimiento de otros anteriores que se habían pasado por alto y subestimado, existe a nivel mundial una gran preocupación, un gran problema pedagógico aún no resuelto.

Esa preocupación se manifiesta en la desorientación implícita en los continuos ensayos y cambios de planes, así como en el devenir constante de teorías educativas, las que no satisfacen las expectativas de quienes observan los magros resultados obtenidos.

Es decir, que debido a la falta de análisis y conocimientos que orienten en este sentido, es bastante generalizada la tendencia a debilitar las defensas mentales y sensibles innatas y naturales de carácter evidentemente positivo de un ser, al mismo tiempo que se fortalecen las tendencias negativas que ellos puedan presentar.

Muchos piensan que para ser feliz en la vida, debemos tener dinero, poder y prestigio. De este modo, el pobre sería alguien que está condenado a la “tristeza de vivir”.
No estamos de acuerdo con tal afirmación. De este modo piensan quienes son jóvenes o si  no, aún inmaduros. Las experiencias y observaciones que se van [...]

La Sorbona ve en la evolución consciente una nueva alternativa para la educación
Símbolo mundial de excelencia en educación, La Sorbona, con más de siete siglos de acción educativa –desde sus orígenes en 1257– aprobó con significativas loas la Tesis de doctorado del profesor Elie Cohen titulada “Elementos para una Filosofía de la Educación”, con el [...]

Es en los últimos tiempos que en los diferentes ámbitos educativos ha ido arraigándose el concepto de “educar en valores”
Es que la sociedad actual reclama de manera urgente la consolidación de generaciones nuevas, capacitadas para enfrentar un mundo que, por cierto, está resultando cada vez más conflictivo.
El concepto “Educar para la vida” nació como experiencia piloto en el año 1962 en la Escuela Primaria Logosófica “11 de Agosto” en la ciudad de Montevideo, y es hoy un principio que va arraigando en la mente y el corazón de muchos docentes.

¿Qué implica comunicarse por el lenguaje de señas? ¿Es solo una forma más de comunicación?
La profesora Laura Mundell incursiona en el “oficio mudo”, (el pristino lenguaje utilizado por el ser humano), descubriendo que es el resultado de un cultivo interno que se nota en la dimensión del esfuerzo de la tarea de llevar con claridad la imagen que queremos presentar.

Conversación de dos docentes de enseñanza secundaria de la República Oriental del Uruguay, enfocando más que lo curricular, la labor formativa que la enseñanza debería ejercer sobre la conduca, la moral y en particular, el sentido de la responsabilidad hacia su vida como la de los demás. El Profesor Cabiró destaca cómo la pedagogía logosófica brinda las bases para que cada alumno pueda manejar por si mismo ese proceso de formación humana, en forma más acertada.

¿Cuáles son los incentivos que un docente puede movilizar en el educando? No es una respuesta fácil ni unívoca. Pueden mencionarse diversos incentivos capaces de promover un movimiento en un ser humano, los que podrán variar o destacarse según las diversas edades, características individuales, del medio, del momento en el que se esté realizando el acto educativo, la planificación del aprendizaje, etc… Podríamos además discernir y calificar diversas clases de incentivos, ya que podrá haberlos buenos o no tan buenos, oportunos o inconvenientes, permanentes o efímeros, utilitarios, superficiales, profundos, falsos, genuinos, liberadores de la individualidad o generadores de dependencia, rígidos, maleables, dignos, inadmisibles, ficticios o reales, etc. etc. Aunque pudieran todos y cada uno justificarse de haber sido gestados o aplicados “de buena fe”, no basta que muevan a la acción para considerarlos aceptables, ni tampoco habrán sido siempre eficaces, apropiados o admisibles a la hora de una evaluación sincera y constructiva de la función docente y de sus logros.