Algunas reflexiones sobre capacitación y procesos solidarios
La capacitación y los procesos solidarios, es un tema nos resulta particularmente atractivo no solo por la gran variedad de conexiones e interrelaciones que el mismo tiene con una amplia gama de actividades humanas, sino porque además parece invitar en forma natural a incursionar en diversos campos experimentales para observar lo que en los mismos acontece, así como reflexionar sobre las observaciones colectadas en cada caso particular para poder emplearlas posteriormente como insumos de valía en posteriores tareas de investigación que puedan realizarse al respecto.
Genéricamente considerado, el concepto de capacitación hace alusión a diversas condiciones y atributos con que cuentan los seres humanos, a los que se les asocia, en distintos grados de relacionamiento, no solamente con la disponibilidad de conocimientos habilitantes – sean éstos particulares o generales- que se posean para realizar distintas actividades y funciones, sino a más de eso, con la eficiencia en el uso oportuno de los recursos con que se cuenta para efectuarlas. La complementación del conocimiento habilitante con la asistencia activa de dichos recursos, no solo potencia resultados positivos en la acción, sino que agrega el beneficio de su presencia en el momento en que se le requiere.
Más adelante se consignarán algunas anotaciones referidas a distintos ámbitos o actividades humanas en donde se verá que las capacidades, en las distintas gradaciones que cada cual pueda alcanzar en su desarrollo, comparten el lugar de origen de su procedencia, la que se ubica en el mundo interno de cada individuo. Esto es válido tanto para lo referente al conocimiento común, utilitario, como para el saber de orden trascendente, esto es, el que trasciende los límites de aquel; cada uno, en sus respectivas esferas de acción. Esto dicho por cuanto si bien la jerarquía del conocimiento trascendente lo sitúa en otro plano que el de los conocimientos comunes, una mente cultivada y adiestrada en el uso y empleo de este tipo de saber, puede facilitar –y en ocasiones en grado importante- el accionar de la inteligencia en el mundo de los conocimientos superiores.
Hechas estas anotaciones a modo introductorio, entendemos de interés realizar algunas consideraciones generales acerca de la relación de afinidad que usualmente se establece entre las distintas capacidades que cada cual haya logrado, con los recursos que se dispongan para facilitar en la acción, la expresión eficiente y fluida de ese capital propio de conocimientos. Y decimos usualmente, porque no puede dejar de reconocerse que esa relación de correspondencia entre las capacidades adquiridas – sustentadas en conocimientos y experiencias- con los recursos habilitantes disponibles para llevar a término acciones concretas, no parecen siempre guardar una relación de equilibrio entre sí.
De los conocimientos que proporciona la ciencia logosófica se pueden extraer infinidad de elementos para que cada uno realice con éxito esta función creadora, en la multiplicidad de sectores en que ésta puede manifestarse y desarrollarse. Y en la medida en que cada uno avance en la realización de esta labor interna, es lógico suponer que los diversos factores que dificultan y aún llegan a impedir la puesta en práctica de los recursos que cada uno haya podido acreditar, se habrán de ir replegando en sus accionar, o incluso podrán desaparecer. En esta categoría de factores negativos se podrán incluir entre otros, los temores, los prejuicios, las diversas deficiencias psicológicas, el olvido, la carencia de las necesarias defensas internas para poder sobreponerse a la presión psicológica que gravitan en algunos ambientes, etc.
En definitiva, realizando a nivel interno estas dos acciones –que si pudieran efectuarse en forma simultánea tanto mejor- los beneficios se hacen fácilmente verificables, especialmente en la conquista de nuevos espacios donde poder ejercer la libertad interna. En este orden, uno de los ejemplos prácticos de fácil captación individual, se puede experimentar en el trabajo interno, al realizar la confrontación entre los conceptos que ofrece la ciencia logosófica con los que cada cual posea.
En “Logosofía Ciencia y Método” pag. 30, el creador de esta especialidad científica y metodológica, define el concepto de capacitación en los siguientes términos:
“Capacitarse significa dar cabida en la mente a elementos que habilitan a desempeñarse con idoneidad e independencia. El adiestramiento, por ser un ejercicio de la capacitación, aumenta la agilidad mental, predisponiendo el ánimo al feliz desenvolvimiento de la vida.”
La capacitación requiere entonces la realización de un proceso que permita la acumulación de elementos cognitivos y experimentales que den sustento a esa capacidad de idóneo, esto es, reunir aptitudes para el desempeño de actividades y funciones, sean éstas de orden físico o metafísico.
Pero el proceso allí no concluye, por cuanto el llenado de las condiciones que acrediten independencia, reclama la posesión de otras calidades específicas que garanticen independencia de acción a las aptitudes adquiridas, condición que en ocasiones puede ser más difícil de lograr que la primaria acumulación de conocimientos. En el ejercicio de esa capacitación lograda, cada cual podrá ir verificando los grados de libertad que ha conquistado en el orden que le toque desempeñarse.
Desde el punto de vista práctico puede resultar de utilidad hacer referencia a algunos de los elementos que usualmente estructuran el mecanismo de la capacitación, para de esa manera poder actuar no solamente con más acierto en la tarea sino además, hacerla más eficiente, condicionándola a las características temperamentales de cada uno. Entre los elementos estructurales que generalmente constituyen el origen de los procesos de capacitación, ubicamos a los estímulos y a la necesidad, factores que pueden actuar en forma unitaria o incluso asociados, según las alternativas que puedan producirse en cada situación particular. Aún cuando es preferible que los procesos de capacitación se originen por propia determinación, no siempre esto garantiza eficiencia y permanencia en el tiempo del emprendimiento, dependiendo esto del vigor de la voluntad, la fuerza del querer y la firmeza del propósito.
La necesidad puede tener origen externo o interno. En el primer caso, los determinantes de la iniciación del proceso de capacitación proceden de factores extra- individuales. Cuando la necesidad surge de lo interno del ser, esto no solo acredita la tenencia de anhelos o aspiraciones de superación en el individuo, sino que generalmente crea la obligación del cumplimiento. Otro elemento que puede incidir en la determinación de alcanzar una cierta capacitación en áreas específicas, es el propósito de hacerse hábil en la extensión de ayuda al semejante. Esto, específicamente en el área docente, asume importancia relevante por el hecho de constituir un valor moral de jerarquía.
Contribuyen asimismo a propiciar y sostener en el tiempo diferentes procesos de capacitación, las aspiraciones de superación individual, los innumerables incentivos que ofrece el conocimiento logosófico para estimular la realización de esta tarea, los reclamos del espíritu, la influencia que pueda ejercer el patrimonio hereditario en cada uno, la contribución que eventualmente ejerza el medio, facilitando el despertar de alguna vocación que estimule el inicio de un aprendizaje.
Debe tenerse presente que el método logosófico orienta los procesos de capacitación individual en forma integral, armónica, de modo que se mantenga un razonable equilibrio en la promoción de las diversas capacidades a que se aspira alcanzar o mejorar. Para conducir con acierto esta tarea, se hace necesario concentrar en primera instancia la atención en el funcionamiento del sistema mental y el desempeño unitario y en conjunto de las facultades que la integran ( de pensar, de razonar, de observar, etc.) Los avances que en esta tarea puedan lograrse, darán garantía creciente en los resultados que puedan obtenerse. Y además habrán de facilitar las comunicaciones con el sistema sensible, integrado por las facultades que le son propias, ( de querer, de amar, de perdonar, etc) el que sin duda podrá así hacer sus aportes con más fluidez y eficacia.
Puede acontecer también que el inicio de una determinada capacitación, tenga origen en la fuerza del querer. En este caso, encontrar un ambiente mental propicio a la recepción de ese querer, puede llegar a consolidar resultados de mayor calidad y permanencia que los que tengan su origen en el plano mental exclusivamente. Es aquí donde el conocimiento de las características temperamentales y de situación de cada individuo puede llegar a oficiar de guía selectivo en cada circunstancia.







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Muchas gracias por haberme permitido entrar en contacto con es ta DICIPLINA, La logosofía, pues resulta atrapante y muy convincente y el solo hecho de empezar a leerla, ya esta diciendo que vale la pena continuar y continuar en serio. Pues cambia la mente de los individuos orientándolos a caminos positivos y dándoless bases profundas para penetrar en los conocimientos de lo que busquen para sus vidas. Tambien yo , como la señorita NATACHA, me quedé por el camino y por razones que no vienen al caso explicar, continúo con materias en el debe.
La verdad que en primer lugar los saludo desde Uruguay, nunca había estudiado la Logosofía, pero en lo que vengo rescatando de sus páginas en lecturas me llevan a época de la secundaria que aún no he podido terminar por problemas personales desde la niñez, quien sabe tal vez encuentre aqui la clave para aprobar dichas materias estudiando sola en casa y rindiendo exámenes libres, si dentro de su campo encuentran una manera de ayudarme les agradecería me lo comunicaran y de paso lo trasmitiría muchosssssss que estamos con muchos debes en el correr denuestas vidas,
saludos y mis felicitaciones y agradecimiento por abrir ésta puerta al mundo. NATACHA PAVON
REALMENTE NO CONOCÍA LA LOGOSOFÍA , Y AHORA QUE LA ESTOY ESTUDIANDO A TRAVES DE UDS ME PARECE ESPECTACULAR. MUCHAS GRACIAS